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Cuando la ciencia deshumaniza a los niños

Desde hace poco más de 24 horas miles de profesionales y padres están levantándose en palabras (que no en armas) contra la última ocurrencia de unos profesionales que por su cargo y trayectoria profesional, pueden tener una gran influencia en las personas que confían en sus conocimientos.

Hablo de la Guía práctica para padres que el Hospital Niño Jesús publicó el pasado 19 de noviembre (hace 4 días) con el tema Trastornos del comportamiento de niños y adolescentes.

En la primera línea de este post he puesto que muchas personas se están manifestando contra la guía, una de las razones más importantes es que da consejos respecto al sueño infantil que rayan la apología del maltrato a la infancia. Es sorprendente y preocupante que profesionales del siglo XXI, con toda la información científica a su disposición, sean capaces de verter ahí recomendaciones como dejar al niño llorar durante 30 minutos sin entrar en la habitación o no atenderle aunque vomite.

Una de las cosas más sorprendentes es la patologización de conductas normales de la infancia: llorar cuando se despiertan, sentir celos o tener explosiones de rabia no son trastornos de la conducta, aunque sí que pueden convertirse en ello en función de la respuesta que demos los adultos. Y precisamente lo que hace esta guía es dar indicaciones que pueden empujar a nuestros hijos a desarrollar conductas disfuncionales.

Tras la atenta lectura a la página 25 de dicha guía no me cabe ninguna de que quien la redactó no atendió a la obligación que tiene como profesional de basar las recomendaciones en la abundante bibliografía científica: no pueden dar su opinión, señores, si están realizando un trabajo divulgativo desde su ámbito de trabajo y con el aval de su formación.

Cuando hablamos de criar desde el apego (esto es, de forma afectuosa y con respeto a las necesidades) no es una moda, ni una corriente, ni siquiera algo propio de personas «blandas de corazón», es ciencia. Y lo que podemos leer en algunas de las páginas es la deshumanización de los niños y bebés, como si fueran cosas que debemos manejar, controlar o mascotas que deban ser adiestradas.  Olvidan que el adiestramiento tiene consecuencias para la salud mental y física.

Esa evidencia científica y la experiencia que que nos da la vida junto a nuestros bebés y niños, es la que nos ha empujado a muchos profesionales a crear acciones para que dicha guía  sea modificada.

La primera acción es firmar en la web Change.org la petición.

Quiero firmar para pedir la revisión de la Guía

Si eres profesional, puedes unirte al Manifiesto en respuesta a la Guía,

Quiero firmar Manifiesto en respuesta a la Guía para Padres «Trastornos del comportamiento

de niños y adolescentes» del Hospital Niños Jesús de Madrid

¡Anímate a apoyar estas acciones! No se trata de que cada quien elija la técnica que mejor le vaya, porque aquí lo que importa no es nuestra opinión, sino que el trato que reciben los bebés y niños sea el más adecuado para un desarrollo saludable sin trastornos.

Los niños no necesitan tablas de recompensas

 

Con puntualidad británica surgen cada pocas semanas conversaciones y consultas sobre cómo hacer tablas de recompensas. Es un recurso muy extendido que se usa tanto en familias como en centros escolares. Y las razones son las siguientes:

  • prometen un alto grado de efectividad, que suele cumplirse, debido al mecanismo de condicionamiento en el que están basadas
  • parece un juego para los niños, algo atractivo y colorido: una cartulina de color, dibujos o letras manuscritas de forma artística, pegatinas…nos recuerda a nuestra propia infancia, cuando hacíamos murales para el colegio y disfrutábamos con la actividad
  • hace desaparecer las riñas constantes y las peticiones a los niños para que hagan ciertas tareas, ya que la referencia es la tabla: si el niño no cumple su compromiso solo tenemos que acudir a la tabla para ver qué punto quitamos o qué premio no damos, no hay discusiones ni gritos; en este sentido parece que mejora mucho el ambiente familiar y la convivencia en el aula
  • otorga premios (del tipo que sean) a los niños, y eso siempre es algo bueno ¿no?, va a recibir cosas que le gustan y que nosotros consideramos positivas
  • los adultos ejercemos el poder de una forma poco agresiva, sin tener que recurrir a castigos, y nos enfadamos mucho menos

Por todas estas razones las tablas de recompensas o de puntos y premios aparentan ser una herramienta positiva para todos: el niño y los adultos.

Mi experiencia (no solo mi formacion) es que esas tablas promueven la motivación extrínseca, es decir, la razón para hacer algo no es la comprensión y la aceptación de que es importante o positivo para el niño y/o la familia, sino que le permite alcanzar un premio. Una vez desaparece el premio, baja mucho la motivación. Además de esto, se producen otros procesos:

  • la referencia para decidir si hago algo bueno o merezco una recompensa es externa, dificultamos que el niño perciba el esfuerzo que hace como una parte fundamental del proceso de llegar a una meta
  • desconecta del disfrute o molestia que puede suponer y el desarrollo de la conciencia de tomar una decisión voluntaria y consciente sobre ello. Y esto es fundamental para su vida adulta. Acostumbrados a las recompensas decididas por otros perderán el referente interno y la capacidad de ponerse en marcha y movilizar sus recursos

Digamos que con los premios ven la cima de la montaña y suben mirando hacia ella y pierden la perspectiva sobre el camino de subida y su experiencia interna.

Lo que hay detrás de estas tablas, y de muchas herramientas de crianza y educación, es poder. Todos tenemos poder, y en el caso de los adultos, necesitamos mucha conciencia para decidir cómo lo usamos: sobre los niños, con los niños o para los niños.

Las tablas son muy útiles porque ayudan a organizar información y ver ese contenido rápidamente de un vistazo. Pero no es necesario que lleven recompensas asociadas. De hecho, es preferible que no las lleven. De esta forma la tabla es un recurso en sí mismo, para la familia o para la clase, y no un instrumento de control. Podemos crear tablas con tareas diarias, todo lo creativas que queramos, para que les sirva de recordatorio. Y preferiblemente después de haber dialogado sobre las necesidades del grupo (ya sea familiar o escolar). Podemos crear carteles o tablas de distribución de tareas para facilitar que todos participen en las responsabilidades que conlleva la convivencia, en la que todos se hacen cargo de su parte para que funcione lo mejor posible. Podemos hacer listados como un modo de establecer metas al estilo de los «to do list» de las agendas, al servicio de las personas. Pero no para que las personas estén al servicio de las tablas y los premios asociados. Esta es la gran diferencia.

Recordar, animar, felicitar, agradecer, dialogar, son acciones mucho más efectivas a largo plazo. No olvidemos que educamos ahora para convivir ahora y para acompañar a los niños en su crecimiento, poniendo ya las bases de los adultos que serán, consecuencia de los niños que son hoy. Que la rapidez de resultados no nos haga perder la perspectiva. Eduquemos sin adiestrar. Honremos la dignidad y la inteligencia de los niños. Usemos nuestro poder con sabiduría.

Monstruua - Muy de acuerdo. Desde que descubrí la Disciplina Positiva se me abre un mundo 🙂

Mª Pilar - Es una herramienta muy útil, es verdad.
¡Gracias por comentar en un artículo tan especial y «de moda»!

David - Hacía tiempo que no leía un artículo con tanta sensatez… los niños son niños y hay que animarlos en todo momento.

cositas chulas - Mil gracias por el post, sigo aprendiendo gracias a tus post tan chulos el cómo educar a mis peques, no dejaré de confundirme y volver a aprender, pero en esto nadie me ha enseñado y una hace lo que puede, pero se confunde mucho, a mi pesar, pero gracias a tus sabias observaciones seguro que todos iremos mejor, gracias por compartir nuevamente.

Mª Pilar - Gracias a ti por compartir. Todos aprendemos cada día. La cuestión es no rendirse. Un abrazo

Mª Pilar - Sin duda, del estímulo y el aliento salen muchas más cosas positivas que de la crítica 😉 ¡Gracias!

¿Y si dar tanto premio no fuera del todo positivo? – Deja a tu perro en paz - […] creas que el debate sobre si esta es la mejor forma de educar se ciñe al mundo del perro. En este artículo puedes comprobar que es un tema que también se trata en educación […]

La llave de tu inteligencia emocional

Si te pones a buscar en la red información sobre la inteligencia emocional encontrarás muchos datos y propuestas. Muchas son realmente interesantes y útiles.

Para quienes necesitan avanzar en el manejo de sus emociones hay sin embargo un primer paso fundamental, sin el que todos los demás intentos se pervierten o transforman en sutiles intentos de represión (ya sea personal, o de quienes le rodean): la ACEPTACIÓN.

¿Te has fijado en lo incómodos que nos sentimos los adultos con lo que sentimos habitualmente? Si me enfado demasiado, si tengo ganas de vengarme, si estoy tan eufórico que lo cuento a los cuatro vientos y otros quizá se sienten heridos por no estar tan felices, cuando me asusto y creo que debería ser más valiente…

Olvidamos algo importante: las emociones son respuesta automáticas. Y fíjate en algo más: hablo de SENTIR, no de ACTUAR.

Hablo de aceptarte tal como eres. De permitirte sentir, de aprender de ello y de tomar decisiones.

Mientras este trabajo personal esté incompleto continuaremos enviando a los niños mensajes para que se sientan dispuestos a compartir, felices con todo lo que tienen, amables en cualquier circunstancia, valientes y generosos. Tratando de que actúen en contra de lo que sienten, que dejen a un lado sus emociones y respondan a las exigencias de los demás y a las normas sociales aceptadas.

Así que pregúntate: ¿acepto lo que siento? ¿acepto a mis hijos con sus emociones personales? Es la llave de la Inteligencia Emocional.

Mañana tendremos un encuentro abierto para aprender cómo conseguirlo.

Será a las 22h, enviaré el enlace para participar a través de mi boletín y en mi perfil de Facebook. ¡Te espero!

 

El control emocional no es inteligencia emocional

Si algo nos importa a los padres más que nada en el mundo es que nuestros hijos se preparen para la vida y tengan sus propias herramientas para ser felices. Claro está que el concepto de felicidad difiere bastante de unas familias a otras, incluso de una persona de la pareja a otra.

Una de las cuestiones que más nos preocupan a los adultos es que los hijos aprenden a «comportarse» en público, que aprendan a convivir, que tengan reacciones controladas y mesura, maneras educadas y empatía, que controlen su rabia y frustración. Y para ello a menudo recurrimos a estrategias que hemos vivido en nuestra infancia, que hemos visto en otras familias o aprendido en libros. Esas estrategias conllevan la creencia de que todo lo inadecuado mejor es reprimirlo, porque si no nuestros niños no aprenderán y tampoco serán aceptados (y nosotros seremos muy mal vistos también).

Es decir, queremos ser aceptados como progenitores capaces y que nuestros niños también lo sean. Tenemos miedo a ser rechazados o que nuestros hijos lo sufran igualmente. No voy a pararme a contarte cómo llegaste hasta ahí. Solo te voy a decir que aunque reprimir la expresión de ciertas emociones para encajar en tu ambiente, funcione a corto plazo, durante el resto de la vida puede ser el origen de una profunda insatisfacción personal, una salud deficiente y dificultad para encontrar tu camino, ese que te hace disfrutar.

El control emocional, ¿quéeeee?

¿Para qué te hablo de los niños en este post? Para que contemplando cómo reaccionas con ellos entiendas que es así cómo reaccionas en tu día a día… contigo mismo.

A menudo confundimos la educación emocional con el control de las emociones. No se trata tanto de tener tus emociones metidas en un coto y mantenerlas bajo control, se trata de saber qué es lo que estás experimentando, porque esa conciencia es la que te da la libertad de decidir en consecuencia para recuperar tu bienestar.

  • Cuando estás con una persona que te trata mal pero quieres mantener la serenidad y ser «educado» puede que estés renunciando a defenderte y alejarte, solo para que no piense no sé qué cosas de ti.
  • Cuando estás enojado y lo reprimes entonces la energía queda atrapada en tu interior y las hormonas que generan ese estrés también, con lo que tu cuerpo sufre un daño físico real.
  • Cuando estás triste y reprimes la necesidad de llorar, entonces se deprime tu sistema inmune y queda afectado tu sistema respiratorio, además de que todo lo que hagas en las siguientes horas vendrá marcado por el desánimo y la falta de energía.

Si permaneces «desenchufado» de tu sistema emocional entonces repetirás situaciones dañinas para ti, sencillamente porque no tuviste ocasión de captar el daño que te ocasionan y no tuviste opción a tomar una decisión y ACTUAR. Si mantienes siempre bajo control la expresión de tu rabia, tristeza, miedo, frustración…para mantenerla dentro de lo aceptado ¿cuáles creen que pueden ser las consecuencias a corto y medio plazo?

Te propongo un pequeño cambio: a partir de hoy cuando te levantes pregúntate ¿cómo me siento hoy? Y cuando apagues la luz y vayas a dormir pregúntate ¿cómo ha sido mi día hoy, cómo me he sentido. cómo me siento ahora? La consciencia es el primer paso de cualquier cambio y crecimiento interior. Puedes  hacer este ejercicio con tus hijos y enseñarles así a cuidarse y cuidar sus emociones.

 

 

REGALOS PARA BEBES - EL CONTROL ES QUIZAS UN SISTEMA DE AUTOPROTECCION CUANDO LO QUE REALM,ENTE QUISIERAS ES DEPOSITAR TODA TU FRUSTRACION, GRACIAS A ESE CONTROL SE EVITAN GRAVES PROBLEMAS.

Mª Pilar - Entiendo lo que quieres decir. Sin embargo, mi experiencia y la de los clientes que acompaño es que el control emocional aleja de lo que sentimos, dificulta entender de dónde vienen ciertas decisiones. Y tapa los sentimientos que necesitamos conocer para poder comprendernos y actuar para sentirnos mejor.

distribuidor mepsa - Un artículo con el que concuerdo! y es algo que hacemos muchos mal, incluida yo, pero se puede rectificar, gran trabajo compartiendo este artículo maravilloso! lo comparto, seguro que a much@s les agrada.
Un saludo, Sandra.

Mª Pilar - Gracias Sandra. Estamos a tiempo de rectificar, seguro. ¡Un abrazo!

Mamá, papá, necesito llorar y enfadarme

La represión. Un acto aplicable a las emociones, por la radicalidad que supone y los efectos negativos en la vida y el desarrollo de los niños.

Qué es la represión emocional

Cuando no dejamos expresar sentimientos o emociones básicas a los niños entonces estamos reprimiéndolas de forma externa. Con el tiempo aprenden a generar un mecanismo personal de represión con consecuencias reales y permanentes.

¿Y cuándo lo hacemos? Al censurar, reprimir o criticar lo que sienten.

¿Y cómo sé si lo estoy haciendo? Observa qué haces, piensas, sientes y especialmente qué dices cuando tu hijo muestra emociones «desagradables»: ¿eres de los que usan el consanbido «no pasa nada» «no es para tanto» «no hace falta que te pongas así» «las niñas no gritan» «cuando lloriqueas pareces una nena» «eres un cagueta»?

Algunas emociones no resultan agradables, pero forman parte del ser humano, como la alegría y el amor. Cuando las censuras le estás transmitiendo que son malas y que no te gusta que las muestre o las exprese. Por extensión lo censuras a él pues no puede dejar de sentirlas. En definitiva, castras una parte indisoluble de su ser, de su esencia como persona.

Por qué y para qué actúas así

Puede que lo hayas oído muchas veces en tu vida y solo estés reproduciendo un patrón.

Quizá cuando tu hijo llora o se enfada tú también te sientes así porque conectas con la rabia y el llanto que llevas conteniendo mucho tiempo. Eso te hace sentir inseguro y con malestar. Y necesitas cortarlo para evitar que tus propias emociones salgan a la luz.

Es probable que estés cansado y con poca capacidad para sostener y contener a tu hijo y por eso necesitas alejarte de lo que siente tu hijo.

Qué consigues censurando las emociones de tu hijo

Fácil, él heredará la misma costumbre que tienes tú de evitar ciertas emociones. Emociones que necesita reconocer, expresar y gestionar para caminar por la vida y entenderse como ser humano.

Incluso, con el paso de los días y los años, puede desarrollar dolencias debido a toda la energía que no puede canalizar fuera y se queda atrapado en su interior. Esto se debe al diseño complejísimo de nuestro organismo con receptores para las hormonas repartidos por todo el cuerpo.

Crece con una profunda desconexión emocional, bloqueando y ocultando lo que siente. Sin embargo la realidad no cambia por mucho que nos neguemos a mirarla de frente, y permanece oculta, pero permanece.

Cuando tiene su propia familia tendrá dificultades para acompañar a sus hijos en su expresión emocional.Es así como se perpetúa el círculo de la violencia.

Lo que puedes hacer

Primero desecha esas frases de tu vocabulario, apúntalas en tu diario o en un lugar importante y empieza a cerrar la boca cuando el niño se eche a llorar.

Atrévete a sentir lo que te provoca a ti la emoción de tu hijo y observa cómo huyes o interfiere en el acompañamiento que él necesita que hagas. Porque necesita que estés cerca para conseguirlo.

Acéptalo como es, con sus momentos maravillosos y sus expresiones de rabia, tristeza, asco o miedo.

No lo juzgues o critiques por necesitar llorar, por enfadarse o estar asustado: solo quédate a su lado y que pueda sentir.

Todos educamos como fuimos educados.  Salvo que rompamos la línea violenta con nosotros y nuestros hijos. Es la mejor herencia que podemos dejarles a ellos y a las generaciones venideras. Una responsabilidad y la oportunidad de dejar una huella imborrable de paz.