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Soy una blanda, consentidora y sobreprotectora

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Ya está. Lo tengo asumido. Es así y punto. Después de tantas formaciones, charlas y libros he de decir que no estoy dispuesta a hacer nada. Soy un caso perdido. Un caso terrible que no tiene solución. Porque no me da la gana. No quiero cambiar.

Hay profesionales en mi camino (y más que habrá), amigos, familiares… que se han encargado de recordármelo, de decirme que así no iba bien. Que la vida es dura y que cuanto antes se aprende mejor. Porque sin caparazón no eres nadie. Llega un dardo afilado, de esos que lanza la vida constantemente. Y entonces te atraviesa de parte a parte y te quedas en la cuneta, lamiéndote las heridas y tocado para siempre.

Que la gente es mala y hay que cuidarse de ella. Que es preferible anticipar lo peor porque si no, cuando llegan las vacas flacas te pilla por sorpresa y te deja sin aliento. Frustrado y triste. Abatido.

Que quienes mejor sobreviven son los que están de vuelta de todo. Aquellos que aprendieron a soportar desde pequeños en soledad, el miedo, la tristeza, la rabia. Esos que se tragaron sus sentimientos y levantaron la barbilla para seguir adelante como si nada.

Y yo miro a estos que me hablan así y en sus ojos veo sufrimiento y rencor. Los comparo con los de mis hijos y encuentro otras respuestas. Los comparo con mi intuición y mi forma de sentir y entonces me resulta imposible ceder ante el chantaje de la falsa seguridad emocional, esa que llega cuando reprimimos lo que nos pasa por dentro, en cada célula de nuestro ser. Esa con la que nos autoengañamos, perpetuando el sufrimiento de la infancia, cuando aprendimos que “no se llora” “no pasa nada” y “la vida es dura”.

Ahora necesito sentir. Es una libertad que quiero para mí y que trato de sembrar en  mis hijos. Me dijeron ayer que lo que nos resulta desagradable puede no gustarnos, pero necesitamos vivirlo. Y es la verdad que yo descubro en cada minuto de mi día.

Y así, con la conciencia de que estoy viva y sintiendo, tomo decisiones para transitar por la despedida de un familiar que se está marchando, para enfrentarme al que abusa de su poder. Para levantar la voz contra injusticias evidentes. Para llorar, reír, rabiar y experimentar el miedo. Sin medias tintas.

La única manera de que la vida no pase por mí, la única forma de vivir de verdad, es haber adquirido las raíces que nos mantienen sujetos a nuestra humanidad, sensibles, atentos y libres. ¿Que cómo se consigue eso? Cada vez que nos escucharon, nos apoyaron, nos consolaron, colaboraron con nosotros para acompañarnos en los pasos más difíciles, los que más nos asustaban, cada vez que aceptaron cómo éramos y no trataron de cambiarnos sino de ayudarnos a volar, esas raíces crecieron sanas y profundas. Cuando nos protegieron y nos enseñaron a defendernos se quedó grabado en el alma que nadie tiene derecho a pisarnos. Que cualquier ser humano es digno.

Por eso soy blanda, consentidora y sobreprotectora. Lloro y permito llorar a mis hijos. Rabio y permito rabiar a mis hijos. Tengo miedo y estoy al lado de mis hijos cuando lo tienen. Les enseño a poner límites. Les abrazo, les beso, les cuento lo orgullosa que estoy y les invito a estar orgullosos de sí mismos. Si están cansados no les empujo a seguir agotándose por supuestas obligaciones. Procuro que perciban lo que les pasa y que hagan lo que necesiten hacer.

Cometo errores y aprendo en vez de mirar para otro lado, sin acusarlos a ellos de mi falta de recursos.

Soy una blanda, consentidora y sobreprotectora. Y a mucha honra.

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Mis blogs favoritos de maternidad: 25 abril-1 mayo 2016 - […] en familia: con el artículo”Soy una blanda, consentidora y sobreprotectora” ¡me ha encantado porque yo soy […]

Hana - ¡Me encanta el artículo! Yo no lo hubiera expresado tan bien pero cuána razón tienes..
diariodeunamadreagotada.wordpress.com

Mª Pilar - Hana, seguro que tú lo expresas tal como lo vives, que ya te he leído algún artículo y son estupendos. ¡Gracias por comentar!

Hana - Hola, gracias por el piropo y gracias por tu nuevo texto sobre estrés, creo que lo voy a enmarcar encima de mi cama…

Soy una blanda, consentidora y sobreprotectora - Blog y noticias - […] Source: FEED2 Soy una blanda, consentidora y sobreprotectora […]

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