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Así se resuelve un conflicto con inteligencia emocional y respeto

Quizá una de las preguntas que más escucho en los talleres y cursos es: muy bien, ya me has contado la teoría, ahora ¿cómo se lleva a la vida real?

Hoy te traigo eso que tanto buscamos los padres: un caso real y práctico de la mano de Marcela Angarita, una mamá con dos niños que con su formción y estilo de crianza está apostando al cien por cien por la educación respetuosa y consciente de sus hijos. Y los resultados están ahí:

“Ayer tuve que afrontar una buena sesión de rabieta de muy alta intensidad de Kayra (cumple 7 años a finales de mes); hace mucho que no tenía una buena y quiero compartir cómo la acompañé en el proceso, quizás a alguien le pueda inspirar.

Resulta que estábamos viendo unas tarjetas de colores con Kayra y justo en ese momento llega Luky (5 años recién cumplidos) y quiso verlas también, se animaron a jugar juntos, las cartas se dividen en dos grupos de colores, un grupo es azul y el otro rosa, los dos eligieron el mismo color, ya que Kayra dice odiar el rosa.
Les propuse hacer un juego para que fuera la suerte la que decidiera el color. Cogi las cartas, las mezcle, cada grupo en una mano y me llevé los brazos hacia atrás en mi espalda, cada uno tenía que elegir un brazo sin mirar, con tan mala suerte que cuando Kayra eligió le salió el grupo de color rosa. De repente ví como le empezaba a salir fuego por los ojos y se cogió un disgusto monumental, se levantó y se fue llorando para la terraza diciendo “¡Luky siempre tiene el azul, siempre!”

Uffff, me fui detrás para acompañarla y empezó a decirme:

-Tú hiciste trampa, tú sabías dónde estaba el grupo de las azules y se las diste.
-Jamás te haría eso Kayra. Veo que estas muy enfadada.
-Siiiii, muchoooo (llorando). Siento celos y rabia, de que el es el rey de la casa, el no va a clases extra escolares, no recoge sus juguetes, ni lleva el vaso o el plato a la cocina, ve “todo” el día la tele (es verdad que lleva varios días viendo tutoríales de minecraft) además me trata mal; ¡yo muchas veces le ayudo cuando me pide un favor y ni me da las gracias!

-Uffff, ¿y eso te hace sentir poco valorada?
-Siiiiiiii, yo antes de que el naciera, ¡era una niña feliz!! ¡Y ahora me siento por su culpa muy frustrada! (Lo decía estirando las manos hacia abajo, cerrando los puños, con mucha tensión)
-Veo que todo esto te hace sentir mucha rabia.
-Siiiiiiii (llorando)
-Y si pudieras hacerle algo ¿qué le harías?
-¡Le tiraría a la basura!
-Ufff, veo que estas muy muy enfadada. Así que le pregunte si quería ir a su habitación y mostrarme con las almohadas todo lo que le haría: le encantó la idea
-Siiiiii
-Venga, vamos, ¡muéstrame todo lo que le harías!

Empezó a dar puñetazos, a lanzarlas con fuerza y a golpear las almohadas con las paredes, le animé a darle patadas, mientras tanto cogi unas telas que tiene en un cajón y le pregunte si quería rasgarlas, me dijo que si…
Luego le pregunte:

-¿Necesitas dar un grito?
-Siiiiii, mama por favor, salte de la habitación (sabe que me afectan los gritos)

Pegó un par de gritos muy intensos y profundos. Luego entré y le animé a dibujar su enfado. Se dibujó ella enfadada.

Poco a poco empecé a verla ver más tranquila. Así que saqué unas cartas que tengo muy divertidas de comunicación no violenta y le pedí que reconociera sus sentimientos, y así lo hizo.
Escogió las cartas de enfado, molesta, cansada, desanimada y triste, (ya a esta altura lloraba con menos intensidad) luego le enseñé las cartas de necesidades y le dije:

-¿Sabes lo que necesitas?
-Déjame ver

Eligió igualdad (respeto) comunicación, cuidado, conexión.

-¿Entonces sientes que Luky no te cuida, no valora lo que haces por él?
-Siiii, pasa mucho viendo la tele, (entonces conecté)

-¿Etonces también necesitas más juego y diversión?
-Siiiiii mami, hace rato que no juega conmigo por estar viendo YouTube, se supone que yo soy su mejor amiga, ¡y nisiquiera me presta atención!
-Es muy difícil tener hermanos pequeños ¿verdad?
-Siiii

Le dije no era la única que le pasa.

-¿Quieres ver en un video el testimonio de una niña de 5 años (la hija de una amiga) donde expresa todo lo que le toca soportar por tener una hermana de 2 y medio?

-Siiiiiii

Lo vimos juntas y nos reímos un rato.

Mientras tanto Luky, estaba fuera con el padre, escuchando toda la explosión emocional y supongo que no entendía nada, solo que Kayra estaba muy enfadada.
Cuando salimos de la habitción, ví claramente que Luky estaba molesto, y enseguida le dice:

-Te odio, Kayra es tonta

Kayra se va corriendo a la habitación (llorando de nuevo) y me dice:

-¿Ves mami? me odia…

Me fui detrás y me dijo:

-Quiero estar sola

-De acuerdo, si me necesitas me avisas

Al quedarmos con Luky, él empezó a expresar también su malestar, y yo a ponerle palabras:

-¿Te sientes enfadado porque seguramente no entiendes el por qué Kayra ha estado tan enfadada?
-¡Yes! (habla mas ingles que español)
-¿Te sientes confundido porque no comprendes qué le pasa?
-Yes
-¿Quieres que yo te diga lo que le pasa?
-Yes
-Kayra se siente triste, y enfadada porque llevas varios días sin prestarle atención, ella te necesita, le hace falta jugar contigo y tener más diversión.

Así que se va directo a buscarla, yo le frené y le dije: Luky, Kyra necesita cuidado y conexión. Así que no voy a permitir que vayas.

-Mami, solo quiero decirle, Im sorry! (Lo siento) I Love her (yo le quiero) y le quiero dar un abrazo. (me derretí)
-Déjame voy y le pregunto si quiere escucharte.

Fui le dije a Kayra y ella cabizbaja, subió y bajó los hombros y dijo:

-Vale

Ella vino y entonces Luky le abrazó y le dijo:

-Im sorry Kayra, I Just love You! (lo siento, te quiero)

Se abrazaron ¡y a mi se me empañaron los ojos de la emoción! Y el padre alucinado. Después de un rato le pedí a Kayra que hiciera un dibujo de cómo se sentía y se dibujó feliz, es el dibujo que comparto aquí debajo.

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Los padres conscientes aceptamos toda la gama de emociones de nuestros hijos y los escuchamos sin juzgarlos, permitiendo las expresiones de sus sentimientos. Nos damos cuenta de que no podemos (ojalá) prevenir toda la tristeza, la rabia o la frustración de los hijos, y no intentamos parar las manifestaciones de sus sensaciones dolorosas, expresadas a través del llanto o las rabietas, con distracciones de ningún tipo.”

Agradezco enormemente a Marcela su generosidad. Es una gran enseñanza la que hoy nos deja con este testimonio. Puede que al leerlo te hayas sentido confuso o abrumado por la sabiduría que muestra al permitir que salgan a la luz las emociones de los dos hermanos y sin que interfirieran sus propias emociones. Esto muestra una vez más que los padres tenemos un papel fundamental en el desarrollo saludable de nuestros hijos y que, pese a la falta inicial de habilidades o desconocimiento de cómo hacerlo, es posible aprender y transformar los conflictos en momentos de crecimiento y aprendizaje.

Antes de despedirme algo muy importante: puedes encontrar a Marcela en el grupo de Facebook “Un modelo de mamá”, que creó con el ánimo de compartir todas sus experiencias, para que las familias puedan conocer de primera mano todos los beneficios que ha encontrado al aplicar este tipo de acompañamiento. Sube artículos, vídeos, libros recomendados, reflexiones, anécdotas en el día a día con sus hijos, pues quiere ofrecer un nuevo modelo de acompañamiento.

Gracias Marcela, seguiremos aprendiendo contigo.

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mibeberegordete - guauu!!! impresionanteeeeeeeeee Me ha gustado mucho

Reconozco que lo de “Y si pudieras hacerle algo ¿qué le harías?, Venga, vamos, ¡muéstrame todo lo que le harías!” me ha chocado un poco.

Que libere su enfado pegando con las almohadas por ejemplo lo veo bien pero que lo haga pensando en que eso es lo que le gustaría hacer a su hermano… ains no se me parece un poco fuerte no?

Mª Pilar - En realidad lo que piensa la niña que le gustaría hacer a su hermano es como cuando los adultos tenemos emociones muy intensas que no confesamos o no reconocemos ante nosotros mismos, como agredir a alguien. Pero reconocerlo expresamente ayuda a que esa emoción se resuelva. Está haciendo con las almohadas lo que le haría a su hermano si se dejara llevar 😉

Soraya - Me ha gustado mucho, ver un ejemplo de resolución de conflictos desde la perspectiva del respeto, sin embargo me llama la atención que los niños responden exactamente igual que en los ejemplos de los libros que nos gustan jajajajaja, como el de Naomi Aldort; me resulta chocante, porque mis hijos nunca darían este tipo de respuestas, aunque mis preguntas fueran las mismas. Me resulta chocante. Yo tengo un hijo de 6 años y otro de 3 y a menudo me enfrento a estas situaciones, pero por ejemplo, en nuestro caso, la mayoría de las veces que el mayor se enfada, lo que hace es llorar o gritar o decir que está muy enfadado, y punto, no le gusta que le pregunte ni hablemos de lo que siente, asi que opto por respetar su enfado y esperar que se sienta mejor. Y por supuesto finales felices como el que cuentas no he presenciado ninguno, simplemente se les pasa y siguen jugando, o riendo juntos, pero no así… no sé explicarlo mejor. Sólo quería decir éso, que este ejemplo es muy bonito y no dudo que sea real, pero a mi, por lo menos, me parece muy idealizado, no sé, a lo mejor es que mis hijos son diferentes y no responden como en los libros, jajajajajaja, en fin, muchas gracias!!!

Mª Pilar - Soraya, esta es la experiencia de un día, de una mamá. La búsqueda de soluciones a los conflictos familiares hacen que soñemos con todo lo bueno que les pasa a otros padres y olvidamos que nuestra familia, nuestros hiijos y nosotros somos diferentes y formamos una unidad familiar específica y singular. Así que sí, es muy bonito, real (es un testimonio directo, no inventado ni adornado) e inspirador, otra manera de reaccionar ante los enfados de los niños. Gracias por comentar y aportar, un abrazo.

Montse - Hola, a mi tmbn me pasa como a Soraya… Tengo dos niños (8 y 2a recién cumplidos este mes los dos) y con el mayor básicamente claro, cuando a veces he conseguido no descentrarme en situaciones límite, preguntándole como se siente ya le cuesta identificar sus emociones en ese momento caliente, y parece q lo q menos quiere es q le diga nada… Solo gritar y pegar… Así q se me hace difícil imaginar esta situación, en ntro caso jejeje… Ojalá lo consiga alguna vez, tmbn pienso q como no es lo habitual puede q eso es lo q cueste, q entre todos vayamos normalizando mas el diálogo en estas situaciones tmbn…
En una ocasión le sugerí la solución d los cojines, y cual fue mi sorpresa q lo 1o q hizo fue coger un cojín del sofá y lanzarlo sin mirar con toda su fuerza! Casi se carga una lampara! Así q encima se me escapó un grito… Claro 🙁
Luego continuó con otros cojines y bien, le fue bien descargarse… Uff
Saludos y gcs

Mª Pilar - Montse, sin duda que la falta de uso de este tipo de recursos es un hándicap. Pero también cada niño y cada familia es diferente, y aunque haya orientaciones generales válidas para todo el mundo, encontrar el estilo y lenguaje propios es importante. Mucho ánimo. Y gracias por comentar. Un abrazo.

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