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3 hábitos que disparan tus niveles de estrés

Maestro Oogway, Kungfu Panda

Sobre el daño que causa el estrés hay mucha documentación y estudios, aunque no es habitual que hagamos caso porque gran parte de esos efectos no se notan a simple vista o porque el daño que van causando en nuestro organismo es progresivo y cuando ya se hace evidente entonces no lo relacionamos con los niveles de estrés mantenidos.

Hemos de tener claro que, como cualquier reacción fuerte del organismo que implica un uso elevado de energía, podemos soportarlo durante breves períodos de tiempo. Tras estos, si no nos damos tregua el cuerpo empieza a acumular efectos perniciosos. No te hago un listado porque seguro que en alguna ocasión has lidiado con la irritabilidad extrema, el dolor de cabeza o de estómago y las enfermedades que aparecen tras épocas de mucha tensión.

El uso habitual de la misma palabra está banalizando sus efectos, que parecen ser manejables con humor y saliendo a correr un rato. Pero el daño ha comenzado.

Afortunadamente el organismo es sabio y está preparado para sanarse… si le dejamos. Y te voy a contar los tres hábitos más comunes que causan estrés y que quizá están convirtiendo tu vida diaria en un motivo de malestar:

  1. Levantarnos deprisa y/o desayunar poco: El organismo, como toda máquina de precisión, requiere unos cuidados y tiene unos “tempos“, y uno de los más importantes es dar ocasión de poner en marcha todos los procesos vitales de la vigilia. Cuando nos levantamos rápidamente, desayunando apenas un café, ponemos al organismo en estado de alerta constante y desde que comienza la jornada estamos en  modo “estrés”, lo cual agota todas las reservas y nos expone a las agresiones externas sin recursos suficientes
  2. Dormir poco y escasa calidad del sueño: el mismo estrés que necesitamos paliar descansando es el que dificulta un sueño reparador. Y éste es fundamental para que el organismo se recupere del día vivido y afrontar la nueva jornada con energía suficiente. Como cuando bebemos del vaso y tenemos sed, si no lo rellenamos no habrá más agua. Esto es de perogrullo ¿verdad? Ahora revisa tu estilo como durmiente
  3. Encadenar semanas de estrés: apenas nos damos cuenta de cómo nos castigamos con hábitos dañinos, salvo cuando empieza a afectar a la salud o las relaciones. Solo que la causa de los desajustes es al mismo tiempo la excusa que todo lo explica “estoy estresad@”, sin querer asumir que nuestra responsabilidad es cuidarnos. Aparecen las crisis de ansiedad, la dependencia extrema de los herramientas de trabajo, la falta de relaciones cercanas y relajadas, la sensación de “no tener tiempo” (incluso cuando no tenemos compromisos), los conflictos por menudencias…

Muchas personas intuyen todo esto, pocas se atreven a usarla en su beneficio, es decir, que seguimos pensando que “mañana será un nuevo día”, “cuando tenga tiempo jugaré con los niños”, “la vida es así”… así que voy a terminar con esta frase que invita a dejar de correr huyendo del pasado y tras el futuro, porque solo tenemos un presente que vivir, y es AHORA

“El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es un obsequio, por eso se llama presente

Oogway a Po, en Kungfu Panda

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