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Igualdad de sexos o igualdad de derechos: cuando la pareja no “ayuda”

De forma recurrente leo en la Red las quejas de mujeres que están saturadas por el trabajo -ya sea en el hogar o fuera de él-, la crianza y la limpieza y organización del hogar. Mujeres que se sienten enfermas de puro agotamiento, que duermen muy poco, que piden “ayuda” y no obtienen respuesta de sus parejas, que no dan abasto con las demandas de sus hijos… ¿qué nos pasa a las féminas? Más aún ¿cómo es posible que mantengamos en el tiempo esta situación de estrés y desgaste?

Existen diferentes variables que pueden ser el origen y causa:

-el papel que vimos jugar a nuestras madres durante nuestra infancia: ellas heredaron de nuestras abuelas y bisabuelas un modo de entender el rol de la mujer en la familia, el del hombre y la importancia de cumplir dicho papel para sentir el apoyo social y de su entorno más cercano ¿has incorporado algo de esto a tu rol en tu propia familia?

-la dificultad para pedir ayuda, por una autosuficiencia mal entendida o por la creencia de que es mi obligación sacrificarme por mi familia y mis hijos

-la desconexión con mis emociones y mi cuerpo, que me impide darme cuenta de qué es lo que necesito y cuáles son mis límites

Puede que tú tengas las tuyas propias, diferentes de estas, o que las que acabo de reseñar hayan dado en el clavo de lo que te pasa. En cualquier caso quiero dejar claro aquí que parte de nuestro problema es una igualdad entendida como comparación entre hombres y mujeres, por la que tratamos de imitar (y tratamos de que nos imiten ellos a nosotras, al menos en lo que tradicionalmente han sido las labores “femeninas”) en lugar de igualarnos en un aspecto fundamental: los derechos.

Todos, independientemente de nuestro sexo, tenemos derecho a descansar, a que nos respeten, a disfrutar de tiempo libre. Independientemente de cómo organicemos nuestra vida somos iguales en derechos. Por lo tanto, la vida familiar es el momento óptimo y necesario en el que equilibrar el tiempo que cada adulto dedica a sí mismo y a los demás: no se trata tanto de de que ambos adultos dediquen el mismo número de horas a las labores de casa, sino que ambos compartan con el otro y con sus hijos esas tareas y busquen momentos personales de descanso para que cubran sus necesidades, sin descuidar el compromiso y la responsabilidad del cuidado de los niños y de la convivencia familiar.

Algunas mujeres estamos esperando que cuando decimos “ayúdame” nuestra pareja entienda que estamos agotadas y que necesitamos que por un par de horas esté con su hijo mientras nos tumbamos un poco, salimos a pasear con una amiga o nos conectamos a Internet. Para algunos varones especialmente sensibles o educados para ello es fácil hacerse cargo. Pero si la pareja no responde como esperamos, callar y seguir soportando altos niveles de estrés y el resentimiento de no sentirnos apoyadas ni valoradas en nuestra vida laboral y familiar no van a obrar el milagro. Paradójicamente continuamos haciéndonos cargo de cada pequeña tarea que, por su edad y habilidades, nuestra pareja podría realizar: lavadoras, cocinar, jugar con los niños, doblar ropa, pasar la fregona, organizar la despensa…

¿Cuánto miedo llevamos acumulado para someternos? ¿Cuánto dependemos de nuestra pareja para auto-maltratarnos de este modo?

Mira bien dentro de ti, ahí está la respuesta.

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ESTHER - Hola! mi nombre es Esther, tengo 29 años y me acabo de sentir muy identificada con este artículo, es curioso por que no ha sido por el tema del que trata sino por otro muy distinto. Desafortunadamente las personas mayores dependientes cada día son más numerosas y somos las nuevas generaciones las que tenemos que hacer frente a la situación de querer/poder tener hijos cuando tenemos a nuestro cargo a un mayor dependiente. Ese es mi caso. mi pareja pasa muchas horas fuera de casa (es autónomo) y mi suegro tiene Alzheimer. Deseamos tener hijos, pero yo o veo compatible vivir con mi suegro y tener hijos. Sé que es una persona y no puedo deshacerme de ella xq simplemente no me venga bien pero esta situación tiene un límite lamentablemente para mi pareja y para mi. Sé que podemos ingresarle en una residencia o un centro de día, pero mi pareja desea que su padre viva los últimos años de su vida en familia (tal cual él lo vivió de pequeño)Es difícil y turbador.. ¿acaso tengo que replantearme mi forma de ver a la familia?

casota@gmail.com - Muy interesante tu aportación, la familia no termina cuando los hijos se marchan, estamos vinculados siempre.Sobre la decisión que me cuentas, depende de vuestros valores y realidad familiar. Tener esto en cuenta es el mejor modo de acertar. Un abrazo ESther.

Ángel - Tienes razón, los hombres somos una mierda en todos los sentidos y las mujeres, toooooodas perfectas………….. si este es el camino hacia la igualdad, a mi, no me esperéis. Esto NO es igualdad.

Ángel - Las mujeres pedimos muchos derechos y mucha “igualdad” pero cuando se trata de compartir una custodia, ahí no queremos igualdad y encima a los hombres que queremos educar y criar a nuestros hijos IGUAL que lo hacen las mujeres, se nos tacha de NEOMACHISTAS…. hasta el término me hace gracia.

casota@gmail.com - Ángel, en ningún momento he dicho que las mujeres seamos perfectas. Al contrario, gran parte de los problemas que tenemos para ponernos de acuerdo con nuestras parejas se debe a que no nos comunicamos con claridad y no somos capaces de pedir lo que necesitamos. La igualdad no es una cuestión de pelear a ver quién puede más, sino de dialogar para que todos tengamos nuestro sitio, independientemente de nuestro sexo.

casota@gmail.com - Aunque no es el tema de este artículo te contesto: lamentablemente el hecho de ser hombres os pone en situación de desventaja ante muchos jueces cuando se trata de compartir o no la custodia de los hijos. Hace falta un cambio de mentalidad grande en todas las áreas de la sociedad para entender que los niños pueden beneficiarse de una buena relación con su padre y con su madre aun cuando estos no vivan juntos, y de hecho, para muchos niños es necesario, no solo positivo.

Miguel - Solo una puntualización, creo que no es “ayudar” si no compartir el trabajo de la casa. Como hombre no estoy dispuesto a que mi pareja sea la única que tenga la responsabilidad de la casa y sea ella quien haga el trabajo y yo le “ayude”.

Mª Pilar - Estoy totalmente de acuerdo contigo Miguel. Solo usé el mismo lenguaje que se oye habitualmente e incluso entrecomillado. Quizá lleva a equívoco. Gracias por tu comentario y tu blog. Un saludo.

Rossie | Factor Ex - Me encanta tu frase final: “Mira bien dentro de ti, ahí está la respuesta” Este es el quit sel asunto. No hay soluciones externas todo esta en mi…

Si quiero que mi vida sea diferente tengo YO que tomar los pasos y no quejarme que los demas no hacen.

Hay miles de ideas, dedica un dia a hacer un bonito cuadro en Excel, donde describes las labores de la casa, el tiempo que toma cada una, has una reunion de familia y que cada uno asuma una responsabilidad…

Gracias por traer este tema a colacion, por aqui te seguire visitando….

Mª Pilar - Una estupenda propuesta Rossie!! Gracias por tu aportación y tu comentario. Me encantará leeerte de nuevo por aquí!!

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