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Grito a mis hijos y no sé cómo evitarlo

madre-gritar

En algún momento de nuestra pa-maternidad nos hemos encontrado en esta situación: días o meses en los que a diario nos encontramos sobrepasados por nuestras emociones y cualquier pequeño problema, cualquier negativa de los hijos colman nuestra paciencia y entonces, totalmente descontrolados empezamos a gritar por cosas tan nimias como un vaso derramado o un niño descalzo.

Para muchos de nosotros es una razón para sentirnos culpables, pero resulta que aunque manifestemos buenos sentimientos no somos automáticamente buenos educadores. Porque educar requiere un esfuerzo que hace que revisemos nuestras actitudes, aprendamos a conocernos mejor y entendamos y descubramos a nuestros hijos.

Con frecuencia es necesario cambiar hábitos muy arraigados. Y también revisar el efecto de nuestro comportamiento: la violencia verbal solo consigue perpetuar el ciclo de violencia y dañar la autoestima, la confianza y las capacidades de los niños.

¿Qué es lo que pasa?

  • Repetimos patrones de conducta de nuestra familia de origen
  • Usamos el tono de voz como un modo de mantener la autoridad
  • Nos desahogamos de problemas personales y tensiones acumuladas

Existen unos pilares básicos que respetar al educar dentro de la familia:

  • El afecto expresado y el reconocimiento
  • La comprensión de las necesidades personales y de las de los hijos
  • Encontrar el modo de dar salida al estrés adulto sin que afecte a las relaciones dentro de la familia
  • Adquirir estrategias educativas respetuosas

Cuando descubrimos que es posible relacionarnos sin gritos ni voces, aún en los momentos de tensión, entonces nuestro hogar es realmente un lugar acogedor para padres e hijos, y todos disfrutamos de la mutua compañía, y aprendemos a resolver los conflictos sin que nuestro cansancio o estrés personal se inmiscuyan.

En pocos días pondré al alcance de todos los seguidores de Crianza En Familia un programa que te descubrirá las razones de tu falta de control, y te dará estrategias para cambiar los gritos y la violencia verbal por relaciones basadas en el respeto. Una ocasión única para CRECER personalmente y CAMBIAR la dinámica familiar. Si de verdad quieres modificar lo que menos te gusta de tu manera de educar suscríbete al boletíny serás el primero en enterarte.

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te kikiriquiero - Es verdad que no somos perfectas y que alguna vez se nos escapa un grito o una mala palabra.
Todas llevamos nuestra mochila, algunas más cargada que otras. Pero si sabemos reconocer ante nuestros hijos nuestro error y les pedimos disculpas, también les ayudamos a que nos vean como seres humanos que tienen problemas, como ellos. Hubo un tiempo que cuando me salia del papel de madre perfecta, me sentía super culpable, ahora lo asumo y trato de mejorar, pero sin tratar de ser super mama.

pilar - A algunos se nos escapa un grito de vez en cuando. Desgraciadamente es el modo habitual de dirigirse a los hijos en muchos hogares. En cualquier caso no tienen por qué soportar nuestro mal humor constante o falta de control. Muchas gracias por tu comentario.

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