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Niños responsables: 3 errores a evitar

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A los padres que nuestros hijos sean responsables y que se hagan cargo de sus cosas.  Deseamos que se organicen y liberarnos nosotros de estar pendientes de cada tarea que van a hacer. Que se acuerden de llevar y traer el material al colegio, que recojan su ropa, que colaboren en las tareas de casa, que decidan y sean consecuentes con las decisiones que toman… Sin embargo, muchas familias se encuentran con auténticas dificultades para conseguir todo esto, y se quejan de que sus hijos de 8, 10 o 12 años no saben dónde tienen la cabeza, no cumplen sus promesas y no se toman en serio sus compromisos.

¿Cómo es esto posible, si nosotros insistimos muchas veces cada día a los niños en lo importante que es que sean responsables, y les manifestamos nuestro cansancio cuando nos toca “otra vez” hacer de agenda personal? Solemos cometer algunos errores:

*Error 1: Les dejamos poco espacio para decidir sobre su vida y experimentar las consecuencias de no llevar adelante sus compromisos. Si olvidan el bocata frecuentemente en casa se lo acercamos al colegio, cuando van a hacer las tareas escolares revisamos su agenda y les decimos por dónde tienen que empezar, recogemos toda su ropa y la echamos a lavar… Definitivamente no es posible ser responsable si no se practica la responsabilidad: va siendo hora de que vaya al colegio con las tareas a medio hacer, que pase un poco de hambre algunos días, o que se marche a la calle con la ropa manchada o con lo que encuentre a mano si no consigue encontrar su jersey favorito

*Error 2: Les dirigimos cada minuto de su día a día, decidiendo por ellos si es el momento de leer, estudiar, jugar, ducharse, qué merendar… Lo queramos reconocer o no, a los padres también nos gusta el poder, porque aún quejándonos a menudo nos encanta “enseñar” a nuestros niños cómo se hacen las tareas diarias, cómo tienen que organizar su vida. Así que es el momento de relajarnos en nuestro papel de padres dirigentes, y dar un voto de confianza para que poco a poco se organicen, experimenten y actúen en función de esa experiencia. Es preferible que note cuándo tiene sueño y necesita ir a dormir que obligarlo a ir a la cama cada día cuando nosotros lo mandamos.

*Error 3: Cada acumulamos creencias y valores concretos. Cada uno tenemos una filosofía vital y en ocasiones nos cuesta ser flexibles con puntos de vista diferentes en cuestiones tan cotidianas como cuántas horas dormir, a qué hora comer, cómo saludar a un desconocido, qué comida alimenta más y mejor, qué programas de televisión son adecuados… Y transmitimos esos valores y también las creencias a nuestra prole, con lo cual el momento más difícil es cuando los hijos decidien que así no, que ellos quieren hacer las cosas de otro modo. Pues yo te digo que les concedas un poco de margen, porque sus decisiones pueden ser tan buenas para ellos como las que tú tomas para ti. Y seguro que vuestra relación sale beneficiada.

Una tarde de la semana pasada mi hija mayor -8 años- trajo tareas del colegio, y como yo quería salir a jugar un rato a la calle con los tres porque hacía muy buen día estuve tentada de presionarla para conseguir que los hiciera cuando yo quería, usando palabras parecidas a estas: “hasta que no hagas las tareas no salimos a jugar”. Pero supe mantener la perspectiva, recordé que la responsabilidad de llevar las tareas echas era suya, no mía. Y al mismo tiempo, ví que los tres niños y yo podíamos aprovechar un par de horas para jugar al sol con otros niños de la vecindad. Así que el planteamiento fue otro:

-Mamá, ¿salimos a jugar?

-Sí, claro. Mira a ver si tienes alguna tarea pendiente

-Sí que tengo

-Ajá. ¿Y cuándo vas a hacerla?

-No sé, luego.

-Ya. Puedes hacerlo a la vuelta, es verdad. Aunque cuando volvamos igual estás cansada después de pasar la tarde jugando con R. y S. y no puede que no tengas energía para hacerl, ¿estás segura?

-Mmmm, mejor lo hago ahora.

Se puso inmediatamente y la terminó en un santiamén.

Mª Pilar G. San Miguel

Crianza En Familia

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Claudia - Mi hija de 8 años toma muchas decisiones y queremos que aprenda de las consecuencias directas de sus actos, sin embargo, últimamente me ha puesto a dudar, en algo nos estamos equivocando, porque cuando le llaman la atención en la escuela por no hacer deberes o distraerse más de lo que la maestra espera, me dice que no le importa nada a menos que alguien muera. Esa frase me suena prestada, aún no se con quien ha conversado que ha llegado a esta conclusión, lo cierto es que es cada vez es más indiferente, si llega a casa sin colores dice no importa me prestan mis amigos o no hace los deberes en la escuela porque no tiene lápiz o dice, no importa yo tengo colores en mi casa, allá pinto lo que quiera. Ayer me contó que ante un conflicto entre varios niños, la maestra amenazó diciendo que les pondría una nota en el cuaderno y ella misma le dijo, ponga la nota que quiera. En parte se que las amenazas no son nada pedagógicas pero no quisiera que mi hija fuera tan indiferente, por otro lado pienso que es muy inteligente a decidir no vivir atemorizada y aprecio que tiene una buena capacidad de adaptación, pero susto ya parece una adolescente revelada, que vendrá?, se esta escapando algo?.
El tomar sus decisiones la hace mas segura de si misma, eso es claro y notorio pero en el fondo no conoces las consecuencias a largo plazo, mira que ha costado para que se reconcilie con la lectoescritura, dice que prefiere las matemáticas porque no tiene que escribir.
No quiero una niña obediente y temerosa, pero no se dónde está el punto medio.
Lastima que no puedo acceder a tus cursos
Claudia

pilar - Claudia, si esa actitud tu hija la manifiesta con las cuestiones escolares tu intuicion parece certera: ha decidido no dejarse intimidar, o bien hace como que no le afecta, por supervivencia. Gracias por tu comentario y enhorabuena por tu perspicacia. Te mando un abrazo de ánimo, no podemos prever el futuro ni cómo serán nuestros hijos, sólo puedes centrarte en el presente.

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