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Barreras para tener un hogar en calma

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Hoy ha sido un día ajetreado a nivel organizativo y emocionalmente desgastante, porque ha habido bastantes gritos, malas contestaciones, salidas de tono, discusiones… Y esto resulta desesperante, te gustaría tener un hogar en calma, ver a tus hijos y sentirte tú serena. Por el contrario hoy te sientes un poco fracasada en tu tarea como madre paciente y amorosa, la paciencia parece que se fue de paseo nada más sonar el despertador y terminas el día con una sensación agridulce y algo triste porque te parece que hubo demasiados disgustos y no fue un día agradable para ninguno en la familia.

Esta situación puede darse a veces y no hace falta que te sientas culpable, sino que caigas en la cuenta de cuánto necesitáis estar en sintonía para disfrutar de la mutua compañía, de que existen ciertos mecanismos que si no controlas, convierten el día a día en una lucha constante. Y de que es posible pasar del enfado perenne a la alegría y la resolución alternativa de las diferencias, lo que te dará mayor seguridad en ti y la paz que es motor para vivir diariamente con entusiasmo y deseo de acompañar -no de pelear- a tus hijos en su crecimiento.

4 barreras que impiden un hogar pacífico:

  1. No conoces bien tus emociones, ni qué situaciones, pensamientos, experiencias… las hacen aparecer, vives desconectada de tu mundo interior. Por eso de repente te “asalta” el mal humor y vas acumulando rabia hasta que estallas… con quienes más confianza tienes, los miembros de tu familia. Para estas situaciones puede que te recomienden ratos para ti sola porque la vida familiar te estresa, analgésicos para los dolores de cabeza, algún ansiolítico. Yo te digo que la solución pasa por el autoconocimiento y la expresión sana de tus emociones, comunicarlas y escuchar las de los demás
  2. Estás acostumbrada a responsabilizar a los demás de lo malo que te pasa, de tus emociones negativas, quizá porque fuiste criada con la consabida frase “¿ves cómo me haces enfadar?”. Y entonces te propones buscar ayuda para ese hijo cuyo comportamiento tanto te disgusta, ya sea con propuestas conductistas y chantajes para que cambie de actitud o con castigos y límites arbitrarios. Yo te digo que esas soluciones son pan para hoy y hambre para mañana, que lo que te ayudará de verdad es hacerte responsable de lo que sientes y decidir cómo quieres vivir y qué relación quieres forjar con tus hijos, para actuar de acuerdo a eso.
  3. Te asustan los conflictos, no te sientes con capacidad para intercambiar opiniones con otras personas que no piensan como tú; o bien no te gusta contrariar a tus niños, te da pena no darles lo que te piden. Es una manera peculiar de tratar de evitar los conflictos, huyendo de ellos o reprimiéndolos en tu interior. Yo te digo que es posible no estar de acuerdo, o plantear a tus hijos situaciones que no son de su agrado sin necesidad de sentirte culpable, haciéndote cargo de las decisiones que tomas y también aprendiendo a resolver las diferencias de forma alternativa y creativa, sin gritos.
  4. Consideras que tus hijos, por ser niños, no están capacitados para saber lo que quieren o lo que necesitan, lo que les gusta y lo que no. Así que adoptas la postura de no tomar en cuenta lo que te dicen o piden, tanto si es razonable o negociable como si no. Es una corriente bastante bien vista socialmente, la de considerar a los niños medias-personas sin capacidad para decidir o saber lo que les conviene, ni para autorregularse, conviritiéndolos en ciudadanos reprimidos en tu hogar y poco tenidos en cuenta. Yo te aseguro que suelen tener bastante criterio sobre sus propios gustos, deseos y necesidades, aunque a veces no sea posible llevarlos adelante por razones que los adultos sí somos capaces de prever, y que pueden alcanzar un nivel de autonomía elevado con pocos años, lo que eso supone una gran liberación para los adultos que pecamos de controladores y que al mismo tiempo, nos sentimos presionados por tener que decidir todo por ellos, con el estrés y el trabajo que eso supone.

Te invito a realizar un repaso de las barreras personales que dificultan tener un hogar más pacífico para que te pongas ya en marcha y empieces a ver la luz después de tanto pelear con tus hijos, para que alcances el equilibrio en vuestras relaciones familiares.

Mª Pilar Gómez San Miguel

CrianzaEnFamilia

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Mercedes - Me gustan tus artículos un montón, como reflexionas sobre los problemas habituales y como das la vuelta al pensamiento establecido, sin hacernos culpables. Además das consejos prácticos fáciles de llevar a cabo.
Muchas gracias

Mª Pilar - Gracias por tus palabras Mercedes! Me ayudan a seguir enfocando bien mi trabajo. Gracias por comentar, un abrazo.

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