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Supera los obstáculos que te impiden disfrutar de la maternidad

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Me siento afortunada por mi trabajo, gracias al que puedo escuchar a madres con dudas y problemas para disfrutar de su maternidad, de la crianza de sus hijos. Madres que, como cualquier adulto que educa niños encuentran pequeños obstáculos diarios en los que se encuentran prisioneras. Madres conscientes que saben que es posible tener una crianza feliz y que con responsabilidad buscan apoyos para seguir creciendo.

A través del asesoramiento a estas familias y de mi propia experiencia puedo constatar la existencia de obstáculos comunes, que quizá ya te has encontrado en tu camino, y que pueden resolverse:

Soledad. El estilo de vida actual en las grandes ciudades y en las urbes medianas, donde la relación vecinal es escasa, donde las personas se encuentran desplazadas a muchos kilómetros de distancia de sus propias familias, facilita el sentimiento de soledad de las madres y padres que, en muchos casos, dedican muchas horas diarias al cuidado de los niños sin la presencia ni el apoyo que necesitan. Este cuidado es un desgaste físico y psicológico que termina repercutiendo en el estado de ánimo y la calidad de la relación con los hijos. Afortunadamente existen cada vez más grupos de familias (grupos de crianza, asociaciones) que ofrecen espacios y momentos de encuentro frecuentes, que se están convirtiendo en la “tribu” adoptiva de estos progenitores. Es muy positiva la participación en estos grupos de apoyo, amistad y colaboración, donde encontramos solución a muchas dudas y también la contención emocional, la posibilidad de compartir durante unas horas el cuidado de los niños con otros adultos y el intercambio de experiencias, dudas y afecto

Desorganización. Cuando tenemos hijos las obligaciones en el hogar crecen: limpieza, ropa, cocinar, horarios nuevos, menos tiempo para nosotros adultos… El estrés que supone experimentar ese extra de trabajo y el no tener organizado el trabajo aumenta la sensación de desorden y de falta de capacidad para cumplir con las tareas que son fundamentales para el funcionamiento de nuestra casa. Por eso la planificación de las tareas y el reparto de las mismas mediante una agenda puede ser una poderosa aliada, además es un estilo organizativo fácil de instaurar en casa en el que involucrar a todos los miembros de la familia. Para los niños se pueden preparar plantillas con palabras sencillas y dibujos –mientras sean pequeños para leer- donde entiendan qué tareas realizan ellos y en qué momentos del día.

Falta de comunicación con la pareja. En las familias encabezadas por una pareja es una realidad bastante común la disminución de la comunicación con la llegada de los hijos: el horario laboral mantiene a la pareja en diferentes lugares durante muchas horas al día, y al llegar a casa la necesidad de ocuparse de las tareas caseras y de los niños puede aumentar la sensación de cansancio y de tensión, además de disminuir el tiempo que la pareja pasa a solas. Durante la crianza hay muchos momentos de dificultad y duda, por eso compartir todas las emociones, problemas y dudas es básico para mantener el equilibrio personal y que la convivencia y el ambiente general en la familia no se vean afectados, involucrando de rebote a los niños en nuestros problemas y tensiones. En ocasiones se hace necesario reservar momentos concretos para compartir lo que nos preocupa, para explicar al otro cómo nos sentimos, para organizarnos en común y repartir tareas entre ambos, para que los dos se impliquen en la crianza. Las parejas sufren gran desgaste cuando sus miembros dejan de comunicarse y empiezan a alejarse uno de otro. Por el contrario, mantienen la complicidad y la estabilidad si conocen el momento vital de cada uno y resuelven juntos los problemas y encuentran soluciones consensuadas.

Desgaste y abandono de proyectos personales. El escaso tiempo, la dedicación casi exclusiva a la crianza, el cansancio, el miedo… Hay distintas razones  -o excusas- para dejar abandonados las actividades que más nos gustan, proyectos personales, amistades… El precio que pagamos es muy alto, ya que la crianza requiere de gran energía por parte de los padres, y si estos no se nutren con aquello que renueva su ilusión o que es su pasión pueden volverse personas apagadas, sin ilusión, que “cargan” con el cuidado de sus hijos y no encuentran satisfacción en lo que hacen. De este tema hablé en el blog hace unos meses. Y mi recomendación es que te sientes con papel y bolígrafo para apuntar todo lo que te gustaría hacer que has dejado abandonado porque crees que no puedes llevar adelante. Si tu realidad familiar te impide hacer todo lo de la lista busca aquello que mejor cuadre con tus circunstancias y pasa a la acción. Y ten en cuenta que las familias evolucionan y los niños crecen, así que lo que ahora te parece imposible de realizar puede materializarse dentro de poco tiempo. Mientras tanto, da pasos para que llegue a hacerse real. Tener un tiempo para ti y aquella actividad que te llena de energía y alegría repercute inmediatamente en el resto de tu familia.

Si te encuentras atrapada en una maternidad agobiante, si no encuentras respuesta para las dudas que te asaltan, si crees que necesitas un empujón para organizarte, si con tu pareja no fluye la comunicación… cuenta conmigo.

Maria Pilar Gómez San Miguel

Crianza en Familia

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