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Criar y educar sin métodos ni teorías

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Una reciente conversación con mi hermano me ha ayudado a reflexionar y comparar con mi experiencia una propuesta suya: educar sin teorías.

Existen multitud de gurús, profesionales, teóricos, pedagogos, psicólogos… que nos cuentan a los padres cómo tenemos que educar a nuestros hijos, cómo hemos de criarlos para que su crecimiento sea el “adecuado” y nuestra vida familiar esté “bien orientada”.

Son Estivill, John Bowlby, Rocío Ramos-Paúl, Laura Gutman, Aletha J. Solter, Javier Urra… intencionadamente hago de abogada del diablo y meto en el mismo saco a personas cuyas propuestas educativas y pedagógicas difieren tanto como la crianza con apego y el conductismo. Sin embargo, todos ellos proponen teorías, porque aunque para ellos sean experiencias profesionales y vitales no tienen nada que ver conmigo como persona, como educadora de mis hijos, y con la idiosincrasia propia de mi familia.

La trampa para muchos de nosotros está en buscar un guión sobre cómo llevar adelante nuestros hábitos, nuestros valores, el funcionamiento de nuestro hogar, las relaciones entre nosotros. Porque si bien el colecho puede ser muy positivo para los niños en algunos casos no es así, y para muchos adultos es la razón de noches sin dormir y malestar físico y emocional. Porque si el sistema de premios para que los niños incorporen nuevas actitudes funciona, no es menos cierto que muchos lo convierten en un chantaje a sus padres por medio del cual consiguen lo que quieren. Porque aunque la lactancia a demanda es según muchos profesionales y organismos sanitarios lo mejor para un bebé, con el tiempo se convierte en una esclavitud para la mamá, que mete la teta en la boca de su hijo en cuanto este llora, aunque no tenga hambre ni necesite consuelo.

Para que todas estas teorías no se conviertan en nuestro particular credo es necesario haber hecho antes un proceso personal de liberación de otras teorías que nos circundan y que nos han inculcado desde pequeños: cómo saludar, cómo comportarnos en público, qué comer y cuándo, en qué trabajar, qué cosas hemos de hacer para tener éxito en la vida…

Una vez que nos liberamos (y hablo por propia experiencia) y empezamos a ser nosotros mismos podemos discernir mejor qué necesitamos nosotros, qué necesitan nuestros hijos y buscar el modo de conciliar todas esas necesidades. Llega entonces el momento de abrir la ventana para que entre el aire fresco de la libertad, con información veraz, asesoramiento si así lo precisamos, y olvidando credos extraños.

En Crianza en Familia puedes encontrar todo eso, con mi formación y experiencia como madre de familia numerosa. Yo rechacé pronto los métodos poco respetuosos, aunque me pasé rápido a otras teorías más cercanas a las necesidades del niño. En algunos momentos fue a costa de mi salud física y emocional, y de convertir a mis hijos en pequeños tiranos, aparentemente en nombre de la crianza natural. Con el crecimiento de los niños y buscando lo mejor para cada uno comprendí que el secreto está en el amor incondicional, hacia mí misma y hacia los míos, no en el colecho de pura raza, la lactancia a demanda en cualquier circunstancia, o el diálogo y los acuerdos para cada pequeña decisión.

Por supuesto la información es fundamental, este mismo artículo es una información que facilito para que te atrevas a tomar aquello que sirve para ti y tu familia, no aquello que otros han dicho que es bueno para vosotros. Siempre sabiendo que es fundamental dar respuesta a las necesidades básicas de los niños, acompañarlos con respeto y amarlos.

¿Te atreves a desprenderte de viejas teorías? Aquí, en este blog, encontrarás el modo de hacerlo.

Maria Pilar Gomez San Miguel

Crianza en Familia

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Claudia - Estoy completamente de acuerdo con tus planteamientos, porque soy psicóloga de profesión y a los 34 años fui madre de una niña preciosa, pero que vino a cambiar todos mis esquemas y expectativas respecto a lo que debía ser el vínculo y la crianza de un hijo…Mi hija (y lo descubrí luego de pasar por una depresión post parto que me llevó a culparme de todo!!!) a los 3 años y medio es una niña de “alta demanda” concepto que conocí en mi busqueda frenética para responder el porqué mi bebé lloraba de día y de noche, dormía muy mal y poco, era hipersensible a los ruidos, y muchas otras características que finalmente pude descubrir en mi desesperación. Hoy en día paso por otras etapas (no menos dificiles) porque tengo una niña muy inteligente y suspicaz, muy cariñosa, inquieta a nivel motor, desafiante y rebelde a los límites y normas, que no quiere estar sola ni un minuto en el día (o en la noche) y aún estoy en la etapa de “ensayo y error” tratando de hacerlo lo mejor posible y teniendo mis propios momentos de desborde donde con angustia me cuestiono todo o le exijo a ella más de lo que puede entregar de acuerdo a lo que los demás esperan de un niño “bien criado”. He pasado por etapas donde el castigo y las sanciones están a la orden del día (lo que me lleva a culparme por reprimir sus necesidades y potencialidades, violentando su individualidad y derecho a demandar al entorno…) y otras etapas donde el afecto, la comprensión máxima, “conversaciones eternas” respecto a lo correcto e incorrecto de sus conductas, respeto extremo a sus necesidades físicas, emocionales y existenciales han llenado sus días (lo que me ha llevado a cuestionar si estoy criando una pequeña tirana, sin límites y donde no existe una figura de autoridad consistente y constante). Pero bueno, aquí estoy, cada día mas convencida que los niños necesitan estructura clara, amor incondicional, autocontrol por parte de los padres y mucha, pero mucha autoconciencia para reflexionar nuestros pasos y cambiar, con humildad si vemos que estamos cometiendo un error.
Estoy plenamente convencida que las teorías dan para muchas interpretaciones y cada padre, cada familia y cada niño es un mundo de particularidades, por lo que finalmente debemos rescatar aquello que mas nos acomoda y confiar en nuestro instinto y mejores intenciones, a pesar de lo que diga el mundo y tu entorno mas cercano, pues finalmente, son nuestros hijos y no de los demás.
Felicitaciones por tu pagina y éxito para tí y tu familia.

pilar - Claudia, muchas gracias por tu comentario sincero y valiente. Es cierto que los padres y las madres damos muchas vueltas a lo que hacemos -y dejamos de hacer- con nuestros hijos, pensando en si hemos hecho lo correcto. Lo que está claro es que cada familia encuentra su propio equilibrio para que todos los miembros, y especialmente los niños crezcan de forma equilibrada e integral. Fuera del respeto, la contención y el amor no existen recetas. Mucho ánimo. Un abrazo.

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