Crianza en Familia » Blog

Masthead header

CÓMO DORMIR NIÑOS: experiencia sin métodos

Hoy está Twitter echando humo con el hashstag #DesmontandoaEstivill.

Personalmente no puedo acusarlo de estar haciéndose de oro a base de ventas de su libro sobre cómo dormir niños, porque otros autores con propuestas diferentes también venden libros y ganan dinero con ello. Lo que no soporto es que use un método que no es suyo, del que su autor se desmarcó hace tiempo y que engañe a tantos padres atemorizándolos con trastornos de sueño inexistentes. Sin hacer referencia a ningun artículo científico en los que base su método. Acusando de trastornadas a las madres que están en contra de este método y no lo ponen en práctica. Cambiando el mensaje y suavizándolo tras las críticas recibidas de miles de familias y muchos profesionales.

Yo leí el libro cuando estaba embarazada por primera vez. Entonces me pareció complicado de aplicar, principalmente porque no me parecía de mucho sentido emplear un sistema tan artificial para criar un hijo, pero tampoco le dí más vueltas. Con el nacimiento de la bebé se hizo algo natural acunarla en brazos hasta que se dormía, compartir una siesta todos juntos, pasar la noche en la misma cama los días de fiebre, malestar, molestias por la salida de los dientes, inquietud por un día con sobresaltos y estrés acumulado… Siempre viendo qué era mejor para el descanso de todos y el bienestar emocional y físico de la pequeña.

Los niños expresan claramente cómo se encuentran y si lo que hacemos con ellos los beneficia o perjudica. La falta de experiencia nos hace dudar de si nuestro querido bebé hace cosas “normales”, y de eso se aprovechan falsos “gurús”.  Así que es importante saber algunas verdades:

-el sueño de los bebés tiene un patrón diferente al del adulto

-este patrón evoluciona en todos los niños, aunque con las diferencias propias de su individualidad

-un niño puede adquirir rutinas que dificulten un sueño reparador

-es posible cambiar ciertos hábitos de sueño, requiere tiempo y paciencia

-cuando dejamos llorar a un bebé sin atenderlo produce una cantidad excesiva de hormona del estrés

-cuando dejamos llorar a un bebé sin atenderlo puede desarrollar una desconfianza básica en sí mismo y en la capacidad para controlar el entorno que lo rodea, actitud fundamental para enfrentar con confianza nuevos retos el resto de su vida

Para conocer los efectos que tiene el llanto prolongado podéis leer “Dormir sin lágrimas” de Rosa Jové.

La desesperación hace que muchos padres usemos diversidad de estrategias para conseguir que nuestros retoños duerman, que van desde las caminatas por el pasillo, hasta poner en marcha la secadora, o dar paseos en coche de madrugada. Cuando encontramos aquello que lo ayuda a conciliar el sueño lo repetimos, con lo cual estamos creando un hábito que con el tiempo se convierte en una molestia para el ritmo familiar, y entonces pensamos que nuestro hijo tiene un trastorno del sueño porque sólo es capaz de dormir de ese modo. Es posible cambiar estos hábitos molestos sin necesidad de dejar llorar al bebé, con mucha paciencia y modificando los elementos que hasta el momento el niño asocia con el sueño. En este sentido os recomiendo “Felices sueños” de Elizabeth Pantley.

Algunos padres, un día deciden tumbarse en la cama con el bebé de puro cansancio. Entonces ¡oh, maravilla! el bebé concilia el sueño en minutos y sigue durmiendo durante varias horas, o bien se despierta, mama y continúa con su sueño reparador.

Con mis tres hijos ha sido así. Con las salvedades normales en un bebé, que por naturaleza es sensible a todo lo que le rodea. Cuando mis hijos han tardado más tiempo en conciliar el sueño o han tenido más despertares nocturnos de los habituales ha sido por las siguientes causas:

-enfermedad, fiebre

-dentición

-introducción de nuevos alimentos que le ha costado digerir

-un día con escaso contacto físico

-experiencias estresantes durante la jornada como ruido excesivo, sustos, alteración de sus ritmos de descanso, ser alzado por desconocidos…

He de decir que dormir juntos, en muchas ocasiones ha sido la salvación de nuestro descanso como padres y también del de nuestros hijos. Y cuando dormir en la misma cama ha dificultado este descanso hemos buscado alternativas lo más respetuosas para todos. Lo que siempre hemos tenido claro es que no íbamos a usar un método que resulta cruel y perjudicial, ni ese ni cualquier otro que implicara abandonar a los niños en un momento en que su cerebro reacciona pidiendo contacto y cercanía, cuidado y atención. Porque la naturaleza premia las conductas que permiten la supervivencia, y en nuestro mundo hace unos pocos miles de años, un bebé que no reclamara atención y buscara la protección del adulto era un bebé muerto.

La etapa “bebé” dura unos meses, después los niños crecen, y nos siguen necesitando. Hace poco mi hija de 4 años, con la que solemos tumbarnos unos minutos hasta que se queda dormida me dijo: “cuando no te tumbas conmigo tengo miedo”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Esto incluso durmiendo con su hermana mayor en la misma habitación. Es decir, los niños pasan por muchas etapas del sueño y desde el momento en que son respetados y acompañados con sabiduría y afecto van avanzando con naturalidad y reconfortados en los momentos de mayor evolución o dificultad (experiencias difíciles, dejar el pañal, pesadillas…), disfrutando de sus horas de sueño.

Y sabiendo que pueden contar con sus padres y que pueden contar a sus padres lo que les ocurre porque los escuchan, tienen en cuenta sus emociones y los acompañan con amor. Esta confianza será básica en la relación con nuestros hijos, pero se romperá si los abandonamos en su llanto.

Nuestra intuición, nuestro cerebro, nuestro corazón y nuestras tripas lo saben. Escúchalos.

Subscribe to our mailing list

* indicates required Email * Nombre * Email Format html text

Nuestro Mundo de Padres - Me ha encantado. Felicidades y gracias por compartir tu experiencia!

Ramón - Ayer yo también me animé a desmontar a Estivill en Twitter, a pesar de que no estoy en estos temas. Pero en el fondo creo que teorías como las de este señor nos vienen genial a la mayoría de los padres. Criar de acuerdo con las necesidades afectivas del bebé o del niño es lo difícil, porque hay que perder sueño, tiempo, libertad… De verdad, yo prefiero pensar que mis hijos me están “manipulando” cada vez que lloran, me quedo mucho más tranquilo al saber que estoy haciendo lo que manda la “ciencia”.

Buen artículo, un saludo

pilar - De nada. Escribir este artículo meha servido para recapitular experiencias. Aunque me he dejado cosas en el tintero: justo hace un rato Samuel se durmió en brazos, y echó unas risas en esos minutos. Ese es el tipo de experiencias de las que no he hablado en el artículo, del placer de dormir junto a ellos, o de lo divertido que resulta escuchar reír a bebés en pleno sueño nocturno.

pilar - Ramón, el problema es que lo que han disfrazado de ciencia no lo es. Actualmente todos los neurofisiólogos destacan los efectos negativos del estrés en el cerebro de bebés y niños. Algo que no hace Estivill es documentar su libro, en ningún momento. ¿Eso es ciencia? Te recomiendo “La Biología del Amor” de Arthur Janov, o sencillamente la Teoría del Apego de Bowlby. No hay excusas hoy día para estar poco informado. Un abrazo.

Inés - Me ha gustado mucho, Pilar. Como siempre todo parece mucho más claro cuando está bien explicado.
Tengo que reconocer que yo con Manu nunca tuve problemas para dormir, pero aún sabiendo que se dormía solo me encantaba que lo hiciera en mis brazos o quedarme al lado de su cunita hasta que se quedaba dormido. Es tan poco el tiempo que dura la etapa de bebé que tenía claro que lo iba a disfrutarlo todo lo posible.
A todas las mamás que por desconocimiento, cansancio o la causa que sea siguen los “consejos” de este señor me gustaría solamente preguntarles: de verdad te sientes mejor y consigues descansar a gusto cuando cuando estás oyendo llorar a tu bebé solo e indefenso en la habitación de al lado? No has pensado que si estás a su lado los dos conseguiréis resultados mucho más satisfactorios? Prueba con las dos cosas y quédate con el resultado que más os beneficie. Seguramente más del 95% de las mamás y papás si lo hicieran se quedarían con el plan B.

pilar - Gracias por tus palabras Ines. La intuición y el instinto son una guía importante para la crianza, como has explicado. Un beso.

ruth - “cuando no duermes conmigo tengo miedo”… jo, que duro y que claro. Se le parte a uno el alma de que tu hijo te diga algo así… Ahora el mío está empezando a hablar y cuando me voy de guardia me llama… dice “mami no ta…” y se me parte el alma. Con lo fácil que es darles esa seguridad, lo barato, lo sano, no engorda, no es ilegal… y ya viene el boludo este a joderlo…

pilar - Ruth, eres sensible a las emociones de tu hijo. Todos tenemos esa capacidad, mas o menos dormida, y podemos desarrollar la, aunque a veces nos resulta mas cómodo dejarnos “convencer” por teorías y propuestas que nos alejan de nuestros hijos, de ciertas emociones y de nuestra responsabilidad. Pero podemos elegir. Me pase por tu blog y me gusto 🙂

Your email is never published or shared. Required fields are marked *

*

*