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Deberes escolares: una visión políticamente incorrecta

Hace unos días tuvo lugar la reunión de tutores y padres del colegio de mis hijas. Y en esa reunión, el mayor afán de algunos progenitores era que el tutor les mandara unos cuantos deberes para casa todos los días. Afortunadamente él tiene claro que en las cinco horas que pasan los niños en el centro hacen todo lo necesario para aprender lo que tiene programado. Que a la vuelta a casa pueden dedicarse a cosas más interesantes que “repetir” más de lo que ya han hecho por la mañana. Y que quien quiera ponerles deberes a sus hijos, que lo haga por su cuenta. Claro, aquí vinieron las protestas, porque a los padres les resulta muy difícil obligar a los niños a hacer ejercicios que no ha puesto el maestro (!).

Este curso la excusa para solicitar deberes diarios es que “el año que viene (3º de Primaria) es muy importante y tienen que ir acostumbrándose al ritmo de exámenes y estudio”. Pero es que el año pasado, cuando empezaban Primaria, la excusa era la misma.

Algunos de los efectos de los deberes:

-suponen un esfuerzo familiar importante, se supone que los padres tienen que estar pendientes de que sus hijos se organicen y que vigilen le realización de dichos deberes: es decir, el maestro le pasa la pelota a los padres, que tienen que convertirse de repente en profesores particulares y vigilantes de sus hijos, con el efecto que esto tiene en las relaciones familiares

-supone que los niños, una vez que han salido del colegio, tienen que dedicar gran parte de su tiempo libre a seguir haciendo tareas, cuando sus necesidades son el juego libre y el descanso

-su función parece que es reforzar los aprendido en la escuela: es decir, que realmente no lo han aprendido, puesto que necesitan repasarlo ¿por qué? ¿será que realmente no aprenden en el colegio? ¿será que lo que aprenden o los métodos de enseñanza no son los adecuados para que el aprendizaje sea significativo?

-hay quien habla de que ayudan a desarrollar la autonomía (¿cómo, si los padres tienen que estar pendientes de todo?), la capacidad de concentración (¿es posible concentrarse a las 6 de la tarde durante dos horas después de haberse levantado a las 8 de la mañana?), de esfuerzo

Las razones para esta insistencia generalizada en que los niños hagan deberes vienen de todos los implicados… excepto de los propios niños.

Los maestros, porque quizá la organización de las aulas, la distribución de materias, los contenidos, su formación… no son los más adecuados para la inquietud natural que tienen los niños por aprender, para su desarrollo intelectual dependiendo de su edad, para sus inquietudes y necesidades.

Los padres, porque creemos a pies juntillas que si no hacen deberes no recordarán lo que hicieron en clase, de tanto oírlo aquí y allá.

Porque pensamos que los niños tienen que aprender a sufrir desde pequeños, para cuando llegue el sufrimiento de verdad (¿qué adulto estaría dispuesto a una hora de trabajo más al día por si el mes siguiente la empresa pide aumentar la productividad?).

Que las cosas  se aprenden con esfuerzo doloroso, confundiendo esfuerzo con sufrimiento, y obviando que aquello que realmente nos interesa aprender nos llevará un esfuerzo mayor o menor según nuestra capacidad y aptitudes, pero que alcanzarlo es tan placentero que el esfuerzo nos sale sólo.

¿Cuántos niños desencantados del aprendizaje siguen sufriendo que los machaquen con deberes y deciden dejar de “aprender” cuando los adultos que los rodean ya no encuentran el modo de controlarlos o coaccionarlos?

Os dejo este excelente artículo de Sara Bennet, la activista anti-tareas, publicado en cacerolasyabrazos.blogspot.com

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Susana - Olé, olé y olé!!!! Suscribo punto por punto todo lo que has dicho. De hecho creo que se lo voy a reenviar al dire de mi cole, a ver si toman nota los del temido 3º de Primaria…

pilar - ¿Qué tal al experiencia de Susana? Afortunadamente hay muchos profes que lo hacen por dar gusto a los padres, así que sería cuestión de cambiar los criterios internos y “demostrarloes” que los niños aprenden sin necesidad de pasarse una o dos horas diarias haciendo deberes…

Susana - Pues no sé quien lo lleva peor, si ella o yo. Creo que yo. Me rechina todo esto de los deberes, sobre todo estos deberes… me ha encantado lo que has escrito Pilar, si me das tu permiso lo voy a publicar en mi blog, poniendo la fuente por supuesto, porque yo no podría haberlo expresado tan bien.

pilar - Sí, llévatelo al blog Susana. A ver qué opina más gente sobre este tema, porque puede que resulte que muchas familias no están de acuerdo (o sí) y quizá podría hacerse algo al respecto…

MJLG - Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que has escrito, tengo dos hijas de 11 y 8 años no ha un día o fin de semana que no salgan con deberes para estar dos horas o mas trabajando y cuando tienen exámenes ya ni os cuento… como después de clases tienen actividades extra-escolares el año pasado nos daban las 10h y las 11h de la noche estudiando o haciendo deberes, por eso este año he optado por no dejarlas a la hora complementaria y no sabéis como hemos ganado en calidad de vida, ellas van mas relajadas yo puedo supervisar sus deberes y por la tarde tranquilamente a sus actividades y sino a jugar…..
Quizás debería enviar un enlace de vuestro blog al colegio de mis hijas para que se vaya enterando la dirección de que no es la cantidad sino la calidad.
Besos

pilar - Pues sí, quizá va siendo hora de tomar cartas en el asunto. Te animo a que hagas oír tu voz… quizá te sorprenda la respuesta para bien. Felicidades por haber adaptado las actividades a vuestras posibilidades y necesidades, en vez de adaptaros vosotros a ellas. Un abrazo.

Claudia - Por primera vez leo tu blog y me estreno con este tema, justo el que nos trae de cabeza en casa, por aquello que comentas sobre el efecto que tiene sobre las relaciones familiares. Escribí sobre esta situación y acto seguido lo corte pues ha quedado muy extenso y no quiero aburrir a tus lectores, buscaré la manera de comunicar lo reflexionado. Gracias

pilar - Cualquier aportación será bienvenida por mí y los lectores del blog. Gracias, Claudia.

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A vueltas con los deberes « CRIANZA EN FAMILIA - […] años trayendo deberes uno o dos días por semana. Sigo reflexionando sobre el tema, que ya traté aquí hace poco. Pensando cómo afrontar la cuestión cuando el próximo curso empiece a tener tareas […]

Elena - Totalmente de acuerdo. Tengo 2 hijos de 9 y 5 años y el mayor trae TODOS los dias deberes. El colmo es que para estas “VACACIONES” de Semana Santa le han mandado 24 fichas a dos caras llenas de divisiones, sumas, etc. Estoy decidida a tomar cartas en el asunto, de momento mi hijo va a estar de vacaciones (es decir descansar sin trabajar) y pienso hacer algo al respecto, ya que veo que la mayoria de padres no estan de acuerdo con seguir trabajando fuera del horario escolar. Os informaré. Gracias por páginas como estas.

pilar - Gracias por tus palabras Elena. Me alegro mucho de que tomes una decisión tan valiente. Y si quieres cuéntanos cómo te va en este tema, testimonios así dan ánimo a otras familias.

Inex - Es una barbaridad la cantidad de deberes que llevan a casa. El caso de Manu (mi hijo de 11 años) es un tanto especial, porque al tener TDAH los deberes son parte de su rutina y lo asume sin pestañear, pero hay días que se tira 2 horas haciéndolos. Y para mi sobrino, que el colegio lw gusta mas bien poco, es el castigo “extra” después de un largo día. Igual que para la mayoría.
Que nos parecería a los adultos si después de salir de trabajar tuviéramos que meter horas sin cobrar, repitiendo el trabajo que hemos hecho durante el día? Pues eso mismo deben sentir los niños

pilar - Gracias por tu comentarios Inex. Es una lástima que aquellos niños que peor soportan el sistema escolar (porque no responde a lo que ellos necesitan) acaben odiando la escuela y algo tan maravilloso como aprender y descubrir, que es un instinto natural del ser humano porque el que llega a desarrollarse plenamente. En esto la acción de los padres en la escuela es fundamental para cambiar hábitos de enseñanza. En Francia ya se ha hecho una huelga hace poco por este tema…

A mi hijo no le gusta ir al cole - […] conocernos un poco mejor? Pasa por aquí… La magia se expande en la escuela Deberes escolares: una visión políticamente incorrecta […]

Barbara - Me ha encantado!!! Ojalá hubiera más gente que pensara igual!!

montse - Ahora entiendo a que es debido el fracaso escolar y que estemos en la cola de los países desarrollados. Ofu que artículo.

Joan - Hay algunos deberes que pueden venir bien: todos los que son breves, están bien pautados, pueden ser resueltos por los alumnos por cuenta propia y refieren a aspectos competenciales: lectura, comprensión, cálculo… También contribuyen a que las familias se involucren un poco en el proceso educativo y vean, de primera mano, las virtudes de sus hijos/as, completando el triángulo educativo. En esta sociedad en la que cada vez más TODO se delega a la escuela necesitamos la implicación de las familias. Repito, tareas mínimas que, a su vez, generan hábitos. Otra cosa son las listas de deberes interminables. De todas formas, tarde o temprano tienen que empezar a gestionar tiempo, tareas y esto no se puede hacer de la noche a la mañana, sin un entreno previo cuando los temarios y exigencias son mayores y no se ha desarrollado ningún hábito. Se trataría de desarrollar una propuesta progresiva y sensata.

Mª Pilar - Si te ha servido de ayuda excelente. A ver si vamos creando conciencia entre las familias y profesionales. Un abrazo y gracias por comentar.

Mª Pilar - No es la única razón, claro, pero sí parte de un sistema que mantiene viejos hábitos y creencias, cuando nuestros niños y jóvenes muestran cada día que ya no sirven, mientras la sociedad y los retos del mundo globalizado están ahí y requieren que nos adaptemos. Casi nada por delante. Gracias por tu comentario, Montse.

Mª Pilar - Joan, gracias por tu comentario. Yo considero que usar una herramienta como los deberes para tantas cosas como aspectos competenciales y participación de las familias es justificarlos y sirve para seguir imponiéndolos en nombre de objetivos tan loables. La educación necesita un cambio radical -de raíz-, a partir de ahí ya se podrían plantear tareas y otras herramientas que nazcan de las necesidades de los niños, porque los deberes raramente sirven para eso que dices cuando forman parte de un estilo educativo tan poco amigo del aprendizaje real y los intereses de quienes aprenden.

Filomena Ribalta - Hola gent un si per jugar, relaxar-se i fer activitats amb els pares inclos el simple fet quotidia de berenar, xerrar, escoltar musica o preparar el sopar conjuntament.

Mª Pilar - Gracias por tu comentario tan lleno de normalidad y sencillez. Lástima que estemos en ocasiones tan ocupados con las cosas del cole y no sepamos disfrutar del día a día con los niños. Un abrazo.

te kikiriquiero - Me encantó el post, pienso que basandonos en la teoría de la frustración de Freud, frustralos hoy para que mañana toleren la frustración nos cargamos la infancia de nuestros hijos e hijas.
La profe d emi hija se basa en que si no hacen los deberes, los niños/as se hacen vagos y no quieren estudiar.
El caso es que si no los llevan terminados les castiga… ¿que hacer entonces?

Mª Pilar - Pues una buena idea es participar en el taller de este jueves http://amihijonolegustairalcole.wordpress.com 😉

Paz - No puedo estar más de acuerdo. Cuando yo era niña, mi padre, de profesión maestro de escuela, me tenía prohibido hacer deberes en casa hasta que llegara a 6° de EGB. Mi hija aún va a la guarde, pero me niego a que con 6 u 8 años ya les pidan una o dos horas de deberes

charlando en el patio - es un tema q pronto nos tocara a bordarlo asi q a lo mejor le voy dando una vuelta en mi Patio para ir poniendoles en cancion. gracias. interesantes argumentos ademas.

Mª Pilar - Adelante pues. Seguro que encuentras más argumentos aún en función de tu realidad y la de los niños. Un abrazo.

Mª Pilar - Paz, tu padre era un hombre sabio y sensible, tuviste mucha suerte. Un abrazo.

Paula - Soy madre de tres niños y también maestra, conozco las dos caras de la moneda en cuanto a los deberes, he luchado desde dentro como maestra y desde fuera como madre. Como maestra he sentido mucha frustración por no poder avanzar con nuestro tiempo, por no buscar nuevos métodos que estimulen a los niños y les hagan disfrutar más de sus aprendizajes, porque el argumento es la filosofía del esfuerzo,el hábito, las responsabilidades…, y yo me pregunto si hemos llenado nuestra casa de comodidades, lavadora, secadora, ordenadores… , ¿por qué no lo hacemos en el colegio?, algunas veces he pensado que no es mas que el orgullo del maestro encorsetado al que se le debe respeto. Por otro lado, como madre, desde que mi hijo empezó primaria hemos sacrificado las tardes de parque, el ambiente en casa es tenso en muchas ocasiones, sin mencionar la gran losa que llevo a la espalda intentando reforzar en casa todos aquellos aprendizajes que en la escuela me dicen no logran enseñarle, siento que me pasan la pelota, y lo peor siento que me dejo llevar por un juego que no me gusta, forzando el desarrollo de mi peque contranatura. La única solución que encuentro es matricularlos en un cole con una filosofía de centro muyyyy definida en la que enseñen a los niños a aprender, a investigar, a conocer el mundo, a valorarlo y criticarlo…, o montar una cooperativa con padres que tengan estas mismas inquietudes.Me gustaría cambiar nuestra enseñanza pero no veo la salida.

Mª Pilar - Tu experiencia es la de muchas madres y también maestros… dices que no ves salida: yo te leo y propones varias cosas. Ahora es cuestión de creer que sí puedes. Abrazos y gracias por tu comentario.

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