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Emociones y síntomas (I)

Hoy día, y a pesar de todos los datos con que contamos por diversas fuentes, tendemos a ver el cuerpo como una máquina que a veces se avería o necesita aceite, engrase… Es cierto que si no lo cuidamos puede resentirse, pero también es cierto que cuando notamos un síntoma de enfermedad solemos atribuirlo a lo externo, y lo tratamos para que desaparezca, olvidando que ese síntoma revela algo más.

Somos fruto de nuestra propia biología, nuestras experiencias vitales (en particular las que acontecen del nacimiento a los 6-7 años), nuestro ambiente social, relaciones, etc. Y “los bichos” que nos causan las enfermedades pueden influirnos más o menos según cómo estemos a nivel emocional.

La enfermedad nos parece casi siempre un mal a extinguir de nuestro cuerpo, cuando es en realidad parte de nuestra salud, puesto que es un aviso, un toque de atención para que atendamos a algo que nos daña a nivel emocional o vital y que estamos reprimiendo u olvidando inconscientemente. En cierto modo los síntomas, la enfermedad, completan nuestro ser, puesto que son estrategias del cuerpo para sacar a la luz cuestiones que permanecería si no en la sombra, y que irían dañándonos en absoluto silencio.

(Fuente: www.crecebebe.com)

Prestemos atención a nuestro estado cuando surja un síntoma, preguntémonos qué estaba pasando en nuestra vida cuando el síntoma apareció, qué órgano está afectado (cada órgano cumple una función muy concreta que nos dará pistas). Y si necesitamos tratamiento médico llevémoslo adelante y ocupémonos de nuestro cuerpo. Pero no perdamos la oportunidad de sanar aceptando todo aquello que somos y que rechazamos, rechazo que se convierte en síntoma y enfermedad.

En el caso de los niños pequeños la empatía, la intuición, o la respuesta sensible a sus necesidades son factores esenciales: reconocer el valor de sus emociones, que sienten intensamente y que necesitan que los adultos sintonicemos con ellos y les transmitamos seguridad. Negar las necesidades primarias y afectivas genera alteraciones en la formación del vínculo con los adultos más importantes de su vida y puede ser fuente de problemas de salud durante la adultez.

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